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23 Abr

Incontinencia Urinaria

La incontinencia urinaria (IU) se define como la pérdida involuntaria de orina, ésta puede ser asociada al esfuerzo (ej. levantar peso, estornudar o toser) , puede ser incontinencia urinaria de urgencia (cuando existe urgencia miccional) y también puede ser mixta (que presenta ambos componentes). En España se estima una prevalencia aproximada del 24% en la mujer, siendo hasta del 50% en la edad geriátrica, constituye un problema de salud que tiene un impacto en la calidad de vida personal, a nivel físico, sexual y psicológico, así como en el entorno social, afectando la vida laboral y doméstica. A pesar de esto, muchas veces la mujer afectada por IU no consulta por este motivo ya sea por vergüenza, por “normalización” de la sintomatología o por restarle importancia ya que no se trata de una “enfermedad grave”.

Para realizar el diagnóstico primero se realiza una entrevista médica en donde se identifican los posibles factores de riesgo (ej. obesidad, toma de fármacos, antecedentes obstétricos, etc.), valoración de los hábitos alimenticios que puedan generar o empeorar la incontinencia (ej. consumo de alcohol, bebidas estimulantes, alimentos con alto contenido de agua, consumo de bebidas carbonatadas, etc.), la identificación del tipo de incontinencia que padece, siendo para ello muy útil el uso de diarios miccionales, así como la valoración del impacto en la calidad de vida de la paciente, para lo cual , se utilizan cuestionarios.  También se realiza una exploración física para valorar si existe asociación de prolapso de órganos pélvicos, si se evidencia incontinencia al esfuerzo, identificar si hay residuo miccional significativo y descartar que no exista infección de orina o cualquier patología orgánica intravesical que pueda ser causa de los síntomas. En algunos casos es preciso realizar pruebas más específicas como la Urodinamia o Cistoscopia como parte del estudio.

Una vez realizado el diagnóstico y en función al tipo de incontinencia y/o al tipo predominante se orienta el tratamiento que inicialmente es conservador y en algunos casos quirúrgico.

Tratamiento Conservador: Esto incluye realizar cambios en el estilo de vida  como la reducción significativa de peso, evitando el hábito tabáquico, disminuyendo la ingesta de líquidos (debiendo estar entre 1500 – 3000 cc al día) así como evitando las bebidas estimulantes (ej. cafeína, teína), evitar o restringir la ingesta de alimentos que estimulen la producción de orina (ej. espárragos, sandía, melón, etc.). También es importante la re educación vesical, basándose en el diario miccional de la paciente se realizan una serie de rutinas con el objetivo de que la micción sea cada 3-4 horas. Otro pilar del tratamiento conservador es la rehabilitación de la musculatura del suelo pélvico, siendo para ello la intervención de un fisioterapeuta especializado en suelo pélvico.

Tratamiento farmacológico: este tratamiento se dirige exclusivamente al componente de urgencia miccional, pudiéndose usar en la incontinencia mixta. El tratamiento farmacológico está basado en  agentes anticolinérgicos ( ej. Tolterodina, Trospio, Solifenacina, Fesoterodina, etc.), agonistas de los receptores adrenérgicos (Mirabegrón) y estrógenos locales, estos últimos se encargan del componente de atrofia urogenital.

Tratamiento Quirúrgico: Se realiza en aquellas paciente con predominio de incontinencia de esfuerzo y cuando las primeras medidas no están indicadas, o no pueden ser realizadas por la paciente o han fracasado. La técnica actualmente más utilizada es la banda suburetral libre de tensión (TOT, TVT), se trata de la colocación de una malla longitudinal por debajo de la uretra a través de la pared vaginal anterior produciendo una corrección y mejorando la continencia con el esfuerzo.

Como segunda línea están los tratamientos con inyección de toxina botulínica y el implante para neuromodulación sacra, ambos tratamientos deben realizarse en unidades especializadas con experiencia en dichas técnicas.

Recomendaciones:

  • Mantener una alimentación balanceada que evite el sobrepeso, así como evitar el consumo excesivo de alimentos de aumenten la producción de orina, bebidas estimulantes  como el café y bebidas carbonatadas.
  • Evitar malos hábitos de micción como los tiempos prolongados entre micciones así como los períodos muy cortos.
  • Evitar el tabaco.
  • Evitar el estreñimiento.
  • Practicar ejercicios del suelo pélvico.

Dr. César Miyahira Yataco

Ginecólogo HLA Vistahermosa.

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