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22 Ene

¿Qué son las vulvovaginitis y cómo podemos prevenirlas?

Dra. Irene Esplá González

Las vulvovaginitis son uno de los principales problemas en la práctica clínica diaria de los ginecólogos, representando el 20% de los motivos de consulta. Se estima que aproximadamente el 75% de las mujeres experimentaremos al menos un episodio de vulvovaginitis sintomática a lo largo de nuestra vida.

Denominamos vulvovaginitis a la inflamación de la mucosa vaginal y de la piel vulvar, no siempre estando afectadas ambas zonas de manera simultánea.

La causa más común suele ser la infecciosa pero no hay que olvidar que existen otras causas como las irritativas o alérgicas.

Los tipos de vulvovaginitis más frecuentes son:

  • Vulvovaginitis candidiásica: es la vulvovaginitis más frecuente en Europa. En el 90% de los casos el hongo responsable es Candida albicans.
  • Vaginosis bacteriana: se trata de un desequilibrio de la flora normal de la vagina en el que se produce una disminución de la concentración de Lactobacillus (“microorganismos buenos”) y se incrementan las bacterias patógenas. En la mayoría de los casos está asociada a la presencia de Gardnerella vaginalis.
  • Tricomoniasis: es una enfermedad de transmisión sexual causada por el protozoo Trichomonas vaginalis.

¿CUÁNDO DEBES SOSPECHAR DE UNA VULVOVAGINITIS Y CONSULTAR CON TU GINECÓLOGO?

Las infecciones vulvovaginales pueden presentar diversos síntomas y signos en función de tipo de infección, pero los más frecuentes son:

  • Picor vulvar y/o vaginal (prurito)
  • Ardor
  • Dolor (vulvodinia)
  • Irritación o edema en los genitales
  • Aumento del flujo vaginal

Las características del flujo nos pueden orientar hacia el diagnóstico de la causa:

  • Candidiasis vaginal: flujo blanquecino en forma de grumos y espeso (parecido al requesón).
  • Vaginosis bacteriana: flujo maloliente (como olor a pescado) de color blanquecino-grisáceo y aspecto acuoso.
  • Tricomoniasis: secreción vaginal muy abundante, de color amarillo-verdosa, espumosa y maloliente.

Además existen una serie de factores de riesgo bien conocidos que pueden predisponer a padecer una vulvovaginitis:

  • Toma de antibióticos
  • Cambios hormonales, como los asociados al embarazo, toma de anticonceptivas o la menopausia
  • Diabetes mal controlada
  • Enfermedades inmunosupresoras como VIH, lupus…
  • Lavados vaginales
  • Uso de espermicidas

DIAGNÓSTICO Y TRATAMIENTO

El correcto diagnóstico es muy importante para su tratamiento posterior, ya que es muy fácil confundirlas unas con otras. En muchas ocasiones sólo con la historia clínica y la exploración ginecológica será suficiente para realizar el diagnóstico, sin embargo otras veces será necesario la toma de un cultivo vaginal o la realización de otras pruebas para llegar al tipo de infección.

El tratamiento se pautará en función del agente que la produzca:

  • Candidiasis vaginal: los tratamientos tópicos (óvulo vaginal + crema) durante 3-7 días con antifúngicos como el clotrimazol tienen buenos resultados. También se podría usar el tratamiento con antifúngicos vía oral de corta duración como el fluconazol, aunque es preferible reservarlo para las infecciones recurrentes o persistentes y se debe evitar en mujeres embarazadas.
  • Vaginosis bacteriana: la gran mayoría de pacientes son asintomáticas y no precisan tratamiento, sólo debe tratarse en caso de síntomas con cloruro de decualinio en forma de comprimidos vaginales o con un antibiótico como la clindamicina o el metronidazol.
  • Tricomoniasis: el tratamiento recomendado es el metronidazol en dosis única vía oral, siendo muy importante tratar también a la pareja o compañeros sexuales de la paciente.

¿CÓMO PUEDO PREVENIR LA APARICIÓN DE LAS VULVOVAGINITIS?

Aunque es muy difícil la prevención al 100% sí que hay una serie de medidas higiénico-dietéticas que nos pueden ayudar a mejorar nuestra salud vaginal y reducir los síntomas de las vulvovaginitis en caso de aparición:

  • Uso de ropa interior de algodón (evitar los tejidos sintéticos).
  • No llevar ropa excesivamente ajustada en la zona que impida la transpiración.
  • Lavado externo una sola vez al día con un jabón de higiene íntima que respete el pH de la zona en función de tu edad. No se recomiendan los lavados vaginales.
  • Evitar en la medida de lo posible tener la zona húmeda (cámbiate el bañador en la piscina o playa si vas a estar mucho tiempo).
  • Lleva una dieta variada y equilibrada.
  • El uso del preservativo puede ayudarte a prevenir las infecciones de transmisión sexual.
  • La toma de probióticos íntimos (tanto vía vaginal como oral) pueden ayudar tanto para evitar la aparición de las vulvovaginitis como a modo de tratamiento de estas.

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